TOMORA – «COME CLOSER» (2026)

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La electrónica y el pop siempre han sido ramas sonoras capaces de complementarse a la perfección logrando a una darle más alma y cuerpo mientras que a la otra le entrega una paleta amplia de posibilidades con las cuales puede expandirse para ser más allá de un producto genérico, por lo cual cada colaboración en muchos casos termina siendo un interesante experimento que logra traspasar distintas barreras, por lo cual luego de enterarme de que AURORA y Tom Rowlands (una de las mitades de The Chemical Brothers) tenían un proyecto en conjunto llamado TOMORA el cual debutaría en Coachella (un show sorprendente, lleno de una particular ternura y energía) mientras se preparaban a lanzar su disco debut antes del segundo fin de semana del festival hacía imposible no darle a una escucha cuando fue publicado el pasado 17 de abril.

«COME CLOSER» está compuesto de doce canciones en las cuales ambos universos sonoros logran convivir entregando momentos reflexivos cercanos a la balada como también melodías ideales para la pista de baile en las cuales distintas texturas logran ir de la mano con la voz sin que ambas pierdan el protagonismo.

«PLEASE» (la canción que da inicio al material) es una invitación algo peculiar pero que de cierta forma va a dar el tono de lo que escucharemos. A continuación llega «COME CLOSER» la cual logra ser emotiva gracias a la voz de AURORA la cual pasa por distintas fases terminando por todo lo alto dándole mayor expresividad y forma al tema.

Luego de ello el trabajo deambula por varias áreas de la electrónica como en la urgencia y energía que el dúo propone en «RING THE ALARM» o en «IN A MINUTE», frenéticas y adictivas las cuales en una rave no defraudarían, a su vez que se adentra en terrenos mucho más experimentales, calmos y llenos de matices que van desde el trip hop hasta el dubstep en un formato más básico como en «WAVELENGTHS» y «THE THING».

Sin duda es un trabajo que con algunas imperfecciones logra funcionar gracias a una genuina conexión entre el pop bailable y la electrónica propulsora del productor inglés con la dulce frialdad que logra evocar la artista noruega.