Dicen que el invierno nos obliga a cobijarnos a la espera de la luz. Entre el frío, la oscuridad y la lluvia desesperada por caer es que aparece “Reflejos” para cantarle a las sombras propias y ajenas.
Nía le habla a los amores dañinos, les advierte que ya están descubiertos, que no podrán volver. En una melodía suave y pegajosa, la canción se queda dando vueltas por su sonoridad y letras, “tan lejos que ilumine más que el sol”.
Su nuevo sencillo pone al descubierto aquellos vínculos deslumbrantes que esconden a personas poco dispuestas a construir amor, y terminan siendo consumidas por “reflejos que no muestran tu corazón”.
“La escribí pensando en todos los tipos de relaciones -no solo sexo afectivas- que tenemos con personas que buscan opacarnos y absorbernos. Y nos terminan haciendo daño. No es la persona la que se muestra, sino nuestros reflejos del amor que les hemos entregado”, explica la compositora.