Navarino, proyecto solista del músico y fotógrafo Pablo O’Ryan, tuvo su punto de partida durante un viaje de registro fotográfico a la Isla Navarino, un entorno natural donde prima la nieve, el frío y la montaña. Casi una década después de ese viaje que sirvió como experiencia sensorial, y tras participar en proyectos que exploran la electrónica, la música de cámara o el indie como Xatarra, I.O. y Los Tristes, el artista presenta «MUDA«, su primer largaduración.
Ambient, noise o IDM, en un formato siempre íntimo que integra cellos, reverbs o sintetizadores, junto a beats pausados o enérgicos, incluso bailables, es parte de la entrega musical de «MUDA». El título del disco simboliza también esa mudanza desde el paisaje natural del extremo sur de Chile, hasta llegar a los rincones más urbanos de la ciudad.
Imaginar un diálogo entre lo inhóspito y la urbe, además de proponer una reflexión sobre la necesidad de cuidar los siempre frágiles entornos naturales y los seres que los habitan, es parte del imaginario presente en el álbum. La música, la fotografía y lo visual, junto al pulso de la electrónica y los ritmos que incitan al movimiento, están igualmente presentes en las siete canciones del disco.

«A la montaña no le importa si uno la sube o no. Entonces hay una cosa con la escala, el paisaje y las ganas de habitar esos espacios siempre, aunque sea solo en la memoria, porque son hermosos nomás. La música hace oda a ello: se inspira en la niebla, la tormenta, la roca, el amanecer y los mundos más pequeños que la vista nos permite disfrutar. Todo desde un lugar muy íntimo, porque nada acá es literal», dice Navarino.
En «MUDA» las enérgicas «Crisálida» o «Cielar», conviven sin problemas con piezas más ambientales como «Quimera» o «Hilo», que pueden llevar a Navarino a lugares más improvisados o experimentales, en sintonía con algunos de sus trabajos o colaboraciones anteriores, como percusionista o productor.
Aunque personal e íntimo, en este disco Navarino no deja de lado lo colectivo. En los tracks de «MUDA» encontramos la participación activa y permanente de su hermana Isidora O’Ryan (I.O.) en violoncello, los sintetizadores y mezclas de Vicente Yáñez, o la co-producción de Andrés Abarzúa (Andy) y Bastián Ferrero. Francisco Holzmann, en tanto, se encargó de la masterización.