Un acto de reparación: una canción pensada para un otro que, en el proceso, termina revelando también algo de su propia autora. Aún sentimos la estela del debut de Camila Bañados, «Viento 1», un aplaudido disco donde su historia ligada al jazz, pop, electrónica e indie se encontró con un ensamble de 12 músicos, un cuarteto de cuerdas y otro de vientos. ‘Ni el bosque será’, junto a Javier Barría, es lo primero que escuchamos de Camila desde ese álbum del 2024.
El nuevo sencillo significó una comprensión de sus propios procesos: “desarmar la idea de que la música tiene que ser perfecta para ser mostrada y aceptar que también se trata de lo que hay, ahora, y no mañana. Sentía que tenía que darle su lugar a esta canción y dejarla salir, y para eso también fue muy significativo poder trabajar con Javier, que es un músico y productor que admiro mucho», cuenta la artista sobre el tema que le permitió jugar con sus procesos y abrirlos al encuentro con otros.
Con la perspectiva de la solemnidad de «Viento 1» y sin dar tantos adelantos de lo que prepara para el futuro, Camila Bañadosse permite explorar una dimensión distinta de su sonido, pero que sigue sintiéndose como ella. Una canción que parte desde lo pequeño e íntimo de su guitarra y voz, y que mantiene esa esencia a lo largo de toda la entrega. Sin explotar, el dúo construye su relato desde la quietud, transitando entre el dream pop y matices del jazz, con cuerdas que retoman la sonoridad de “Viento 1” y nuevos elementos electrónicos.

Con Javier en la producción, arreglos y composición, ‘Ni el bosque será’ mutó del jazz y los vientos a esta pieza más chiquita, menos compleja, tal como su concepto. «Con esta canción quiero insistir en la idea de la quietud, del descanso musical, y preguntarme qué es lo que me dice eso. La quietud me genera un poco de ansiedad; pocas veces permito el silencio en mis canciones. Quiero probar ahí, quedarme un poco más en ese lugar y ver si puedo dejar de incomodarme con él», profundizasobre el track en el que canta «nada en ti está mal» como una plegaria dentro de un viaje lírico que no ofrece respuesta, más bien consuelo: dejar de buscar desesperadamente qué está mal en uno cuando algo no encuentra su lugar.
Entre The Marias de fondo, el uso de voz de Theo Bleckmann, y las referencias de Vienna Teng y Bedouine, Camila Bañados encontró parte del universo sonoro de ‘Ni el bosque será’. A eso se suma la historia de otra mujer, sus miedos y confusiones, una experiencia ajena que tomó para convertirla en canción y, en el proceso, aprender también de ella.
Hoy nos la entrega para repetir ese proceso de aprendizaje; una colaboración vocal y de producción que no persigue la pretensión, si no ir creciendo en lo invisible tal como un bosque: entre texturas, sonidos, sintes y confianzas, como las ramas, los ecosistemas que pueblan el bosque. En silencio, con calma, soltando lo que no nutre, repitiendo lo que nos hace crecer.