Mi relación con Beck siempre fue extraña. Si, me era conocida su discografía y algunos de sus trabajos (‘Sea Change’ y ‘Odelay’) los encuentro obras que rayan en la perfección, pero aún así siempre la figura de Beck Hansen me parecía algo lejana, quizás un poco peculiar pero en general sentía que su particular forma de afrontar distintos estilos se contraponía con una presencia fría y de tintes apáticos, por lo cual su show en vivo me era una total interrogante sobretodo al ser el primero en solitario en nuestro país y no como telonero (The Police 2007 y Blur 2013), me enfrentaría a un músico capaz de abarcar su rica historia musical o a alguien con más ganas de sacarse sus hits de forma rápida enfocando su esfuerzo a sus trabajos más recientes?
A las 20:00 horas de forma puntual aparecía en el escenario Zebra 93, trío que abría la jornada con una propuesta pop llena de baile y con Julia Grisenti apoderándose de todas las miradas gracias a su carisma y una melódica voz que sirve como perfecto complemento a una base que toma la electrónica y las guitarras como principales protagonistas. Un show que duró un poco menos de 30 minutos pero que dejó una buena sensación en los asistentes que de a poco comenzaban a llenar el recinto de calle San Diego.
Siendo las 21:10 las luces se apagan y rápidamente aparecen los cuatro músicos junto al que todos esperábamos, y el norteamericano dio el primer gran golpe abriendo su concierto con el cover de The Korgis «Everybody’s Got to Learn Sometime» incluida en el soundtrack de la película ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’. Una hermosa calma que de verdad no hacía presagiar la tormenta que vendría.

«Devil’s Haircut» y «The New Pollution» daban rienda suelta a una fiesta en la cual Beck como buen anfitrión tiró toda la carne al asador entregándose al público al más puro estilo Mick Jagger sin dejar de lado su voz característica y un sonido potente. Oficialmente en la tercera canción ya tenía a todos en su bolsillo pero todavía faltaba más de una hora de show.
«Girl» o «The Valley of the Pagans» (original de Gorillaz) mantenían el ritmo por todo lo alto del recital apoyado por una banda comprometida y que si bien hubo un par de temas donde hubo unos ripios de sonido en general logran dar vida a los distintos Becks que se iban tomando el escenario a cada tema que transcurría.

«Debra» de ‘ Midnite Vultures’ (1999) fue el perfecto preámbulo para dar paso a las joyas de ‘Sea Change’ «The Golden Age» y «Lost Cause», ambas llenando de emotividad el Caupolicán, un sentimiento compartido con el rubio de Los Angeles. A esa altura lo de Beck ya entraba dentro de los mejores recitales del 2023, algo que con «Loser», «E-PRO» y el final original que sería «Where It’s At» lo ratificaba, un público devoto que nunca perdió su entusiasmo y quizás como premio a ello el norteamericano saldría por última vez solo con una guitarra acústica para interpretar «True Love Will Find You in the End» de Daniel Johnston. La noche terminaba por todo lo alto.
Luego de 24 horas todavía le sigo dando vuelta a lo vivido. Si bien este año no he podido asistir a tantos recitales (sonó lastimero, lo sé) igual tenía vistos algunos que consideró bastante buenos (Tame Impala en Lollapalooza por ejemplo) pero lo realizado por Beck de verdad es para quitarse el sombrero y terminó siendo un tapabocas a mi duda sobre unos los músicos alternativos más importantes de la historia. Ojalá siga viniendo solo.
