La jornada de ayer José Madero regresaba a nuestro país como parte de las Multi-Venue que el Festival Frontera esta realizando durante estos días en distintos lugares de la capital siendo el Club Chocolate el lugar escogida para que el artista de Monterrey se reencontrara con su público luego de unos meses de su pasada visita.
Ya en la previa del concierto la gente que repletó el recinto de Recoleta coreaba algunas canciones de PXNDX con lo cual la fiesta no se hizo esperar y a las 21:00 comienza a sonar «Jesus Loves Me», una extraña elección pero con la cual su banda donde es imposible no destacar el trabajo de su guitarrista el cual era el más cómplice con los asistentes al igual que el de su corista Jimena Gallardo la cual en los duetos se robó el protagonismo gracias a su presencia y voz, se posicionaba sobre el escenario para que luego hiciera su aparición el artista mexicano. De ahí en más fue un recital que no dio respiro repasando su carrera solista con temas como «Quita Esa Cara», «Teoremas, etc», «Plural siendo singular» y «Mercedes» pero también dando espacio a algunas de su antigua agrupación como «Adheridos Separados», «Feliz Cumpleaños» y «Conversación casual», un total de 23 canciones donde si bien en ningún instante cruzó alguna palabra con el público Madero en cada interpretación transmitía distintas emociones las cuales la audiencia hacia propias cantando cada palabra de una manera casi catártica.

Luego del clásico break en el cual la gente se mantuvo pasiva hasta el retorno de Madero instante donde el mexicano se despacharía siete canciones teniendo puntos altos como «MCMLXXX» o el a esta altura clásico EMO «Los malaventurados no lloran» y luego de treinta, si, treinta canciones el músico saludaría a su público, además de presentar a su banda e incluso esbozar una pequeña disculpa debido a que venía mentalizado con un setlist para el festival pero debido al cambio realizó prácticamente el mismo show que presentó en su visita al Teatro Coliseo, algo que a esa altura a nadie importó. Finalmente y tras mas de dos horas de recital José Madero cerraría la jornada por todo lo alto con «Soy el diluvio» para dar paso a una ovación y la clásica fotografía con la gente a sus espaldas pero esta vez con la camiseta de San Luis de Quillota de Chupete Suazo.

Si bien el concierto tuvo pequeños ripios de sonidos los cuales se hicieron patentes en las guitarras y micrófono, en general fue un recital en el cual Madero demuestra un manejo sobre el escenario logrando hacer coexistir pero no depender de la gloria de PXNDX con una carrera en solitario donde se lo ve maduro y sin miedo a deambular por distintos estilos, todo eso apoyado por un grupo de fans comprometido viviendo cada uno de los temas como propios. Una grata jornada que incluso un tipo que estaba borracho a mitad del recital chocando con toda la gente que había a mi alrededor no pudo arruinar.
