En Órbita 2026: Melancolía y baile en medio de una pista que pedía mayor presencia

foto: Roberto Silva
Dos jornadas en las cuales la buena música no faltó.

El pasado 24 y 25 de septiembre en el Basel Venue se llevó a cabo una nueva edición de festival En Órbita», evento que volvía luego de ocho años con un cartel variado, quizás bien de nicho pero que se adecuaba de forma perfecta al concepto que ha tratado sostener la marca.

Si bien en general ambas jornadas musicalmente aprobaron de gran forma, es imposible no hablar de la baja convocatoria del evento, en especial el segundo día (el primero paso más «piola» ya que había un 3/4 de la capacidad). ¿Habrá sido culpa del lineup? Y bueno, es una teória válida pero eso es lo que hace diferente al festival. ¿Una mala fecha? Se sabe que luego de las festividades del 18 la gente anda con poco dinero y el que haya sido en dos días terminó siendo más una limitante que un factor favorable.

En fin, una experiencia musical interesante que quizás deba replantear más que la idea que persigue el festival enfocarse la real capacidad y llegada que tiene en el colectivo fuera del asiduo a estas agrupaciones frente a otros eventos masivos como Fauna Primavera por dar un ejemplo.

DINASTÍA MOON

A eso de las 20 horas del jueves 24 y ante un público que lentamente iba llegando al recinto salió al escenario la banda Dinastía Moon, para muchos la mayor incógnita del cartel pero luego de una intro hipnótica abrieron su setlist con «John Titor», una mezcla ideal de psicodelia y rock se hizo patente en el resto de su presentación logrando que los asistentes como los que iban llegando rápidamente engancharan con ellos.

Quizás la mejor forma de describirlos es que cada integrante pareciera una isla aparte pero que en conjunto logran formar un todo poderoso que no dio descanso en sus casi 60 minutos de presentación con grandes momentos como «Spaghetti Western».

Fotografía: @tillosilva

Dry Cleaning

Los ingleses volvían a nuestro país luego de tres años y con un nuevo disco bajo el brazo (‘Secret Love’) siendo uno de los platos fuertes del evento, algo que al parecer no los distrajó realizando un show en el cual el «carisma» de Florence Shaw la convierte en algo hipnótico mientras da vida a relatos intensos y poéticos envueltos en un sonido por momentos arrollador con elementos post punk y del indie rock que también invitan al baile. Una presentación que comenzó a la hora abriendo con «Strong Feelings» y «Gary Ashby», hits que los asistentes recibieron con los brazos abiertos.

De ahí en más la banda transitó tranquilamente (aunque con leves problemas de sonido) por su discografía a través de gemas como «Magic of Meghan», «Don’t Press Me» o «Scratchcard Lanyard» las cuales mostraron las virtudes del grupo en especial de Tom Dowse en la guitarra y Lewis Maynard en el bajo.

Doce canciones que dejaron satisfechos al público que ya se preparaba para el cierre estelar del primer día. (Nota al margen y algo que debo decir. Dry Cleaning tenía un encore pero por un motivo que aun no sé no tocaron, y justo era la mejor canción de su último trabajo. Eso, debía desahogarme).

Fotografía: @tillosilva

Blonde Redhead

Catorce años habían pasado de la primera y única visita que los norteamericanos realizaron a nuestro país, una banda con una vasta trayectoria de marcadas etapas sonoras en su discografía que en Basel desarrolló un concierto de tintes melancólicos el cual abrió con «El derecho de vivir en paz» de Victor Jara sonando de fondo mientras el trío tomaba posiciones en el escenario para luego despacharse con «Bipolar», «Falling Man» y «Melody Experiment», un reflejo de cómo han ido mutando su propuesta.

Es imposible obviar a Kazu Makino quien por momentos era una mezcla de incomodidad (hubo varios pasajes donde el sonido no la acompañó del todo) con una energía cándida la cual fue suficiente para lograr que el público se entusiasmara más allá de los vitores y aplausos.

«Distilled» y «Kiss Her Kiss Her» fueron las encargadas de dar cierre a un show por sobre la media que no desentonó y que de seguro pueda ser considerado como uno de los buenos momentos de este 2026. Aps, y antes que pregunten no tocaron «For the Damaged Coma» y siendo honesto, creo que fue una muy buena decisión.

Fotografía: @tillosilva

Dënver

El dúo nacional era el encargado de abrir la segunda jornada del festival, un día que ya desde la entrada se notaba que la cantidad de asistentes no iba a igual a la del día anterior aún contando contando con variables más favorables (horario y día). De todas formas un poco pasadas las 21:00 hrs Mariana Montenegro y Milton James junto a su banda se posicionaban en el escenario mientras «A Pedacitos» daba el vamos a la presentación.

Si bien el show fue más que correcto por muchos pasajes se sintió demasiado solemne. La mezcla de pop bailable con instancias acústicas les funciona de forma increíble aunque en esta ocasión no se terminó por consolidar del todo. Quizás haya sido la apuesta de incluir a un setlist de una hora varios temas nuevos (eso si, la versión que realizaron de «Que muera en Invierno» fue un golazo) dejando de lado clásicos generacionales (es inentendible que no tocaran «Los Adolescentes») o también que es parte del retorno progresivo que ha hecho el dúo durante este año con contadas presentaciones. De todas formas el público que comenzaba a ser de una mayor número logró conectar con la agrupación nacional el cual cerró por todo lo alto con «Lo que quieras»

Fotografía: @tillosilva

Beach Fossils

Apróximadamente 15 minutos despues de la hora señalada la agrupación norteamericana se subía al escenario para comenzar a cerrar las presentaciones del festival. Tuvieron que pasar casi nueve años para que los liderados por Dustin Payseur volvieran a territorio nacional y sus fans se lo hicieron notar desde el primer acorde de «Don’t Fade Away».

«Sugar» y «What a Pleasure» continuaron la fiesta gracias a su esencia post punk desatando la fiesta en la pista entre los cientos de asistente, la cual tuvo momentos más reflexivos como en «Somersault» o «Sleep Apnea», en esta última siendo protagonista el público iluminando el escenario con la linterna de sus celulares.

Una banda que en todo momento se mostró cercana recorriendo distintas etapas de su discografía logrando coros al unísono como en «Down the Line» o «Daydream» mientras las guitarras no dejaban espacio para el respiro. Un final de jornada que fue por todo lo alto y que mereció un mayor número de receptores.

Fotografía: @tillosilva